Problemas de carácter sexual


Para poder definir y concretar los problemas de carácter sexual, hay que descartar causas médicas e identificar en qué fase de la respuesta sexual se presentan, así que voy a explicar un poco estas dos cuestiones antes de pasar a describir los problemas sexuales.

Pasos recomendados para la terapia sexual:

Si algo en tu sexualidad te causa malestar, incomodidad o duda, lo primero que debes de hacer es consultar a un urólogo o ginecólogo, ya que los problemas presentes en la sexualidad humana pueden estar provocados por:

  • Drogas y tratamientos farmacológicos que alteren la líbido y la respuesta sexual en cualquiera de sus fases (anticonceptivas por ejemplo).
  • Problemas orgánicos (físicos) provocados por alguna enfermedad, alteración hormonal o por motivos genéticos que alteren la funcionalidad sexual.
  • Problemas de índole psicológica, como puede ser ansiedad, estrés, miedo, escasa educación sexual, etc…

Aunque en el 90% de los casos los problemas sexuales son de carácter psicológico y solucionables, es fundamental contactar con un médico especialista (urología o ginecología) para descartar posibles causas orgánicas y que os informen bien de si el problema puede ser debido a alguna medicación. Si estás automedicándote, piensa si el problema comenzó a la vez que la medicación.

Una vez pasado ese proceso, ya sabremos que los problemas son de origen psicológico, que tienen una solución sencilla y que hay que ponerse en manos de un terapeuta sexual.

 

Fases de la respuesta sexual

La respuesta sexual se divide generalmente en 3 fases: Fase de deseo, fase de excitación y fase de orgasmo.

La fase de deseo implica una tendencia al acercamiento físico, pues está basada en la atracción. No implica aún erección o lubricación, sino la fase previa de buscar abrazos, mimos, caricias, etc…

Una vez llegados a un contacto físico que aporte intimidad, llega la fase de excitación y las hormonas empiezan a trabajar. Notas el cosquilleo que te recorre el cuerpo y empiezas a tener espasmos y deseos cada vez más fuertes. La erección y la lubricación van haciéndose presentes y se entra en un proceso de estimulación exponencial (ya sea sexo oral, manual o coital). Esta fase provoca cambios fisiológicos considerables para adaptarse y potenciar la expresividad sexual del cuerpo (tensión arterial, profundización de la vagina, rubor sexual, tonificación muscular…)

Cuando esa excitación llega a niveles muy altos, el cuerpo se prepara para el orgasmo (fase de orgasmo), esa explosión de energía acumulada que provoca espasmos en todo el cuerpo y que millones de personas adoran en todo el mundo. Provoca una dispersión de neurotransmisores muy fuerte que anula los efectos del estrés, el mal humor y mejora el rendimiento cognitivo, entre otros muchos beneficios para la salud.

 

Problemas a nivel sexual más frecuentes

Casi todos los problemas sexuales de origen psicológico están provocados por la escasa o nula educación sexual formal, y el consecuente aprendizaje “social” (y desadaptativo) de todo lo relacionado con la sexualidad humana y los roles que deben asumir los miembros de la pareja durante el proceso. Por tanto, el proceso terapéutico pasa siempre por una etapa “educativa” (generalmente no más de una sesión) en la que se desmontan los mitos y creencias erróneas en torno al sexo y se clarifican los mecanismos a través de los cuales el problema influye en la sexualidad. Posteriormente se proponen ejercicios para el tratamiento de los problemas y su solución.

Deseo sexual hipoactivo

Implica la existencia de un deseo sexual suficientemente bajo o poco frecuente que entrañe problemas para el propio usuario como para la pareja sexual.

Deseo sexual inhibido

Se muestra con la ausencia total de deseo. Suele responder a estrés, miedos o ansiedades, de ahí el término “inhibido”.

Disfunción erectiva

Básicamente consiste en la dificultad funcional de tener una erección o mantenerla lo suficiente para llevar a cabo la penetración satisfactoria. Tiene muchos nombres y la mayoría responden a mitos y culturas de género obsoletas, como “impotencia”, “gatillazo”, etc…

Dispareunia

Cualquier tipo de dolor durante o después de tener relaciones sexuales. Se puede presentar tanto en el hombre como en la mujer, aunque los masculinos suelen responder a problemas orgánicos.

Vaginismo

Relacionado con la dispareunia, el vaginismo causa dolor e imposibilidad de realizar el coito por la dificultad de introducir el pene en la vagina. Esta dificultad se presenta mediante espasmos involuntarios que cierran la vagina de manera defensiva. Está originado en casi todos los casos por miedos severos o por educación sexual inadecuada.

Anorgasmia femenina

Cuando una mujer no ha experimentado nunca, o con mucha dificultad un orgasmo.

Eyaculación precoz masculina

Sensibilidad alta a los estímulos que provoca alcanzar el orgasmo antes de lo deseado. Causa malestar y sensación de autocontrol nula.  Debido a la existencia del periodo refractario masculino que “corta” la relación coital, es una preocupación bastante frecuente en varones.

Eyaculación retardada masculina

Podría considerarse lo contrario de la eyaculación precoz. Se presenta como dificultad de llegar al orgasmo mediante heteromasturbación o penetración. Genera frustración al sentir la ausencia de control sexual. No suelen existir muchas quejas por este motivo porque los modelos de género categorizan el “durar más” como algo positivo de cara al “rendimiento sexual”. Algo que es absurdo si causa malestar y limita sobremanera el potencial erótico masculino.

Rol del espectador

Muy relacionado con el problema anterior. Se caracteriza por centrarse exclusivamente en la tarea de hacer disfrutar a nuestra pareja, a costa de nuestro propio placer. Se puede presentar en hombres y en mujeres y entra en conflicto con la idea de “dejarse llevar”. En su origen está el aprendizaje de modelos de género inadecuados y la presión de rendimiento.

Una vez revisados los problemas sexuales más frecuentes, ten en cuenta que muchos de ellos pueden provenir de conflictos afectivos en la pareja u otros vínculos. Visita la página de problemas de pareja por si te sientes identificado/a con alguno que pueda estar influyendo:

Problemas de pareja